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cipotes : LA EDAD DE LA INOCENCIA., por Aless Fergusson.
el 22/12/2004 0:06:28 (1241 Lecturas)
cipotes


" LA EDAD DE LA INOCENCIA"*

por Aless Fergusson, de su libro:
"Poemas de Amor y otras Causas"
*( prohibida la reproduccion sin permiso de su autora)

La Dorita y yo, eramos íntimas amigas, atendíamos el primer curso pero en diferentes colegios, sin embargo todas las tardes no reuníamos a la puerta de su casa, halâbamos un par de sillas y comenzabamos a cantar a pulmón partido que "La Rondalla" que "Luna de Xelajú" que "Tu Ya No Soplas" " ..ahora dèmole a "Dos Almas" no..perâte vos, ya me acordè de la letra de "Dos Gardenias" ,y cuando se nos terminaba el repertorio, las repetíamos en diferente nota, a veces de sopranos, a veces de contraltos. Eramos inocentemente felices.
La mamâ de Dora tenía una su tienduchita, y como yo siempre andaba con hambre, la Dora sacaba un cinco de semita y me la fiaba. ¿Con que iba yo a pagar? Mis papâs no nos daban ni un cinco por hacer lo oficios de la casa, así que, en los sâbados me hiba dizque a visitar a mi tía Polita, y ella muy buena siempre me daba mis pesetas. Claro que yo le reportaba tales hallazgos a mi madre, y ella benevolentemente me dejaba mis cincones, bueno, ya me acordè, con eso pagaba la semita que me fiaba
la Dora.
Mi amiga Dora tenía dos mamâs, una que era su mamâ biológica , la niña Andreita , una señora muy gentil de suaves maneras pero muy pobrecita y vivía con su hija en la casa de su hermana Licha. Esta Licha era la que se la llevaba de " social", y de la gran dama del barrio y mandaba a todo el mundo...de acuerdo a ella.
Casi criaba a Dorita dândole sus coscorrones de vez en cuando y tambièn pagandole los uniformes, colegio y demâs, pero tambièn ordenaba, criticaba y mandaba a su hermana, Andreita.
Bueno, pues para no hacer muy larga la historia, voy a describirles primero a la Dorita. Esta tenía, a sus quince años, un busto formidable, y una cabellera algo amarillosa-cafesosa , creo que en estos modernos tiempos daría golpe, pues los rayitos en su cabello no eran artificiales sino producto de alguna herencia "canche." No era bonita, mas bonita era yo, ( creo pues) pero como ella tenía sus carnitas bien puestas, naturalmente atraía a los chicos, en cambio yo, yo era un varejón, alta y delgada, lo único que me agraciaba eran mis ojos, herencia de la españolería que cruzaba en mi familia, pues dicen que todas las españolas tienen los ojos así, y mis tías tenían los ojos así. Tambièn yo tenía una cabellera ondulada, muy hermosa, que caía a los hombros, decian mis tías que cuando botara la ceniza yo iba a ser una mujer muy guapa, Ojalâ ! decía yo para mis adentros y así mismo me preguntaba ¿Cómo serâ eso de botar la ceniza ? ¿ Cuâl ceniza pues?
Pero los chicos , lo menos que me miraban eran los ojos, ellos se iban al frente, y mi frontal no tenía nada para verse.
A mi me gustaban, en secretito, todos los cipotes vecinos, que Raul, que Memo, que Meme, que Betiyo, etc, y bueno, habían bastantes muchachos de nuestra edad, miren que suerte, èstos nunca anduvieron con cuchillos ni pistolas, mucho menos fumando marihuana ni otras porquerías !
Uno que otro, a escondidas se fumaba su cigarrillo y luego con un carbón se limpiaban los dientes y se enjuagaban râpido para que los papâs no les fueran a detectar el olor. Cerveza? uy no ! ni pensarlo. Estos muchachos eran Exploradores
( boyscouts)
Un día , apareció un nuevo chico en el barrio. Era delgado, alto, de ojitos chicos, blanco y rosadito de mejillas, se llamaba Luis Enrique .Luego luego se fuè haciendo campo entre la muchachada que todas las tardes se reunía debajo del palo de icaco, nunca ví que el tal palo de icaco diera fruto ! al pobre ârbol ya tenía hasta pulidas las raíces ! Todos llegabamos a las 7 de la noche a sentarnos en las raíces del bendito palo y ni modo, que iba a prosperar ! La Dora yo siempre nos sentabamos juntas en la misma raíz, ya cada quien reclamaba su puestesito, y nadie nos quitaba el de nosotros....hasta que llegó Luis Enrique.
Ver a la Dorita y enamorarse el uno del otro fue todo uno ! La Dorita andaba chiflada por èl ! Pero, uy! no , Dios guarde la mama Lichita y la mama Andreita la molerían a palos si se daban cuenta que estos dos babosos se gustaban. A mi tambièn me gustaba el tal Luis Enrique , pero como sabía que ni me iba a dar una segunda mirada, solo me alentaba estar cerca, así que me sentaba a un ladito porque mi asiento lo tomó èl desde el día que se apareció. Yo no dije nada, que iba yo a decir?

Asi las cosas , una de las tías de la Dora se casaría en la víspera de Navidad y su sobrina sería una de las damas de honor , pero como la sobrinita puso en grito en el cielo de que si yo no salía de dama de honor pues ni ella tampoco, la tía, una señorita muy buena gente se decidió a aceptarme como dama de honor de su boda, y fuè a hablar con mi madre. Seguramente que mi madre estaba muy felíz que a su pobre "patito feo" la pidieran de dama de honor, y dijo que sí.

Comenzamos a ir a la costurería a que nos tomaran medida para los vestidos. La costurera vivía en otro barrio y era cosa de que solo en las noches se encontraba, así que era de ir a las 7 de la noche. Dorita se inventó que la costurera no estuviera muchas veces, que no nos tomaran las medidas para los vestidos hoy, que nos dijeron que volvieramos mañana y todo era para tener la oportunidad de verse con Luis Enrique. Inocentemente, yo le seguía la corriente porque me decía "Tú dile lo mismo a tu mamâ." Mi madre, nunca se imaginaba que su hijita era tan tonta que se prestaba a ser manipulada por Dorita !
Siempre que saliamos a probarnos los vestidos, cuyas medidas a veces salian mal, había que ir otra vez, y así, nos ibamos a caminar por el parque Centenario que en esos días era un paseo muy tranquilo con ârboles sombreando sus alrededores . No se me ocurría que Dorita y Luis Enrique desearían andar ellos solos, y ni ellos me decían nada al respecto.

Pero la Niña Lichita era una señora muy desconfiada. Un día me preguntó que cuando iban a estar esos famosos vestidos y que si yo sabía. Cândidamente le dije que sí, que esa noche era ya de traerlos a casa. La vieja era my pesquisona! ¿Que rumor le había llegado ? yo la vi chismorreando con la vieja Paula, la que hechaba las tortillas, pero no le dí un segundo pensamiento, el que no las debe, no las teme ! Doña Lichita era lista. Según ella, mejor comenzar a cuidar a la nena. Dicho y hecho, ese día, mejor decir esa noche, porque siempre era ya de tarde la hora de irnos a probar los vestidos, la segunda mamâ de Dorita se plantó a la sombra de un arbusto de claveles a la orilla de la acera por donde nosotros habiamos de arribar.

Eran las siete de la noche del 12 de Diciembre , el clima fresco, solo de ponerse un suetercito, ya se escuchaban los cuetes anunciando la casi Navidad. Veníamos de regreso de probarnos los vestidos, pues en verdad que no estaban listos para ser entregados ese día, sino que nos dieron nueva hora para el día siguiente. Ese día si que deveras habíamos ido a probarnos los vestidos, no nos habíamos ido a darle la vuelta al parque Centenario como siempre./
Derrepente Dora pega un salto y dice: "Mi mamâ Lichita!" y se vuelve hacia atrâs empujândome de manera que yo aparejara con Luis Enrique,. (Yo en sèptimo cielo porque me gustaba en secreto el condenado.) Como nunca había tenido quien me dijera "que bonitos ojos tienes" ese momento fuè de triunfo para mí, ir a la par de Luis Enrique ! La mamâ Lichita se encamina hacia nosotros y toda noble y altanera dice: "Dorita ! Usted no debe andar con estas amistades. Dèje a su amiguita que haga lo que quiera pero a usted se le prohibe de hoy en adelante la amistad de ella"
y dicendo así, tomó a su Dorita de la mano encaminandose hacia su casa. Yo me quedè con la boca abierta de ver que a mí me había caído el noviazgo de Dorita, sin embargo me gustó la idea . El Luis Enrique me tomó de la mano y como si yo era un regalito de parte de Doña Lichita, según el, tambièn yo entraba en su contabilidad !

No fuimos juntas a traer el vestido de dama de honor. Doña Lichita fuè con Dorita,
¿ y yo? pues con Luis Enrique, el cual ya no me tomó de la mano sino que solo me preguntaba si Dorita podría verse con èl la noche del 24 de diciembre.,
El condenado me tenía como sus recadera ! Buena amiga como yo era, esa misma noche del 23 de diciembre, cuando fuimos a decorar la iglesia para el nacimiento, le digo a Dorita ( así quedito para que no me oyeran sus mamâs ) " Dora! pst, pst, pst !" La Dorita me dió una mirada gèlida, y al fín se acercó donde yo estaba.
Con toda candidèz le digo: "Dice Luis Enrique que te espera en la vuelta de la iglesia y que quiere saber a que horas vamos a venir a confesarnos." Dora me amonestó que le estaba prohibido salir conmigo, así que yo quedaba fuera del programa. Me dolió mucho que Dora me dijera tal cosa. Era una amistad que duraba ya años, sin embargo le llevè ese día el último recado a Luis Enrique, quien,como siempre, estaba sentado en las raíces del Icaco, la Dorita brillaba por su ausencia. Le dije a Luis Enrique la contestación: " Si , Dorita se iría a confesar a las 6 y , si, lo esperaría a la vuelta de la iglesia."

No me fuí a confesar. Ya ni tenía gracia ir a ver los nacimientos, ¿para què? ir yo sola no tenía gracia para nada. Me quedè en casa probândome y probândome otra vez el vestido de dama de honor el cual ya ni me gustó porque mi amistad con mi amiga había terminado. Al día siguiente, día de la boda, así mismo día de Navidad, muy bonita yo, realmente mas bonita que Dora, y con la dignidad nacida del dolor de la humillación,sin contârselo a mi madre hice de tripas chorizos y nos encaminamos a la iglesia. Con mi cabeza levantada, y deseando ser una princesa de esos cuentos de hadas, con mi vestido color azúl pâlido, haciendo contraste con el vestido color rosa pâlido de Dorita, sin decir palabra seguimos el cortejo nupcial desde la ceremonia
en la iglesia, hasta el lugar de la fiesta.
Doña Lichita, ahí en el salón de baile, toda emperifollada, se secreteaba con las otras vecinas y todas ellas me miraban con ojos de: " ajâ? conque sí ? no?"

La amistad terminó del todo esa navidad, fuè una Navidad muy triste, a mi madre Doña Lichita tuvo las agallas de ponerla al tanto de todo...a su manera, y creyèndo de veras que el tal Luis Enrique era mi novio mi madre me enfrentó con:
"Usted muchachita estâ muy joven para andar con novios, a penas estâ en primer curso! ! Doña Lichita me acaba de informar que usted es un mal ejemplo para
Dorita , que verguenza !"
Llorando de humillación, pues ademâs, lo que yo dijera no me lo iban a creer, me traguè mis propias lâgrimas y me prometí que nadie jamâs volvería a humillarme. Juramento de niña pero de niña madura. Seguramente esa madurez mía fuè la causa de que se creyera que yo era demasiado precóz y capaz de dirigir por mal camino a Dorita !

Pasó la Navidad, pasó un mes, pasaron mas meses, la amistad con mi amiga Dorita era cosa del pasado. Fueron unos meses muy tristes, las demâs chicas me ignoraban, y las viejas del barrio me veían como si yo tuviese lèpra.
Como las cosas han de llegar como deben de ser, un día Dorita dejó de ir al colegio , la mandaron a pasar vacaciones a Tepecoyo, de donde era su mamâ y su tia.. No la volví a ver, y nadie sabia el porque dejó el colegio. Cuando la gente preguntaba por Dorita, las dos mamâs daban la misma contestación: " Ella estâ bien, se quedarâ cuidando por unos meses a los abuelitos" Nadie preguntó nada mas. Las mamâs de Dorita eran terminantes y secas en su contestación.

Pero sí veía yo a Luis Enrique, este no me hablaba, solo pasaba de largo. A los meses de desaparecer Dorita,un día me lo encuentro y muy solícito quiso invitarme al cine, me acordè de la paliza recibida injustamente y mi respuesta fue negativa. Me siguió enviando papelitos que yo leía en la letrina para que mi mamâ no me fuera a pescar. En uno de los papelitos, me contaba que ya no tenía nada con Dorita y que si le permitía yo unas palabras. Un día, a la salida del colegio, ahí estaba el condenado de Luis Enrique guapo y todo. La curiosidad mía pudo mas, y permití que se me acercara, así fuè como supe el final de la historia.
Dorita había salido embarazada y sus mamâs se la llevaron donde lo abuelos y como Lichita le quitó su derecho de paternidad , pues èl no tenía con Dora responsabilidad alguna. Quería ser mi novio !

Mocoso presumido! Estaba todabía terminando el bachillerato y ya era tata !
Pensè en los doce días antes de Navidad de aquel año, cuando todos contentos pasabamos a comprar los muñequitos de barro para el nacimiento. Tambièn en las noches en que saliamos a reventar los buscaniguas y los cachinflines y demâs. Pensè en los bonitos tiempos sanos que pasabamos juntos con mi amiga Dorita, pensè en los paseos a probarnos el famoso vestido de damas de honor, los tres nosotros paseando por el parque y recordè la paliza y las miradas venenosas de la niña Lichita, mamâ-tía de Dorita.
Me cayó repugnante el tal Luis Enrique y sus presunciones de que yo fuera su novia !
Lo mandè al diablo y con un enorme gusto !

Pasó un par de años. Durante ese tiempo mi vida tomó rumbo distinto, estudiando concienzudamente, preparândome para el exâmen de admisión de educación superior. A veces salía a confesarme, o a misa, pero ya no tenía amigas con quien volver a divertirme sanamente cantando las canciones viejas o de moda, las muchachas del barrio creían que yo era una loquilla, cuando ni siquiera novio tenía ! y las viejas chismosas me miraban feo. Creo que mi madre siempre tuvo sus dudas.

Diciembre llegó una vez mas, la misma algarabía, cohetes, estrenos, y la espera de los últimos doce días que eran los mas entusiastas de celebración.
Como todos los años, la víspera de Navidad, era yo la encargada de ir a comprar los tamales, en el mercado estaba ya cuando me encontrè con Andreita, la mamâ biológica de Dora y aprovechè de acercarme a ella y a quema ropa le dije:
" ¿Sabe que, niña Andreíta? Durante aquellos doce días antes de aquella navidad, cuando nos ibamos a probar los trajes de damas de honor, nunca la Dorita se fuè a ninuna parte oscura, siempre caminabamos en la acera, y yo no era la novia de Luis Enrique, la novia era Dorita."
"Lo sè Angelina. Me contestó Doña Andreíta. Me lo contó Dorita el otro día. Yo no te culpo, fuè mi hermana Licha quien con su disciplina exagerada promovió que Dorita se nos rebelara., Dorita despuès se escapaba de la casa , mucho despuès de que dejó de ser tu amiga. Licha vigilaba a ver si tú estabas en tu casa casa, si contigo había salido, o què. Licha, en vez de cuidar a Dorita, te vigilaba con ojos de âguila y ahí ella perdía su tiempo, el problema estaba por otro lado,- y- añadió con un suspiro- " y ahora somos abuelas !"
Doña Andreita me abrazó y me dijo : "..tu eres una buena chica Angelina."
No le sentí ningún agrado al hecho de que me abrazara , la ofensa había sido demasiado cruel,y demasiado fuerte . Me dieron ganas de llorar ! Pero no llorè !

El día siguiente era Navidad, día de alegría ! Otra Navidad !
Nunca mas volví a ver, u oír acerca de Dora. Se quedó en el pueblo donde la envió su mama Lichita quien decía siempre que: "Dorita se fuè de vacaciones y decidió quedarse." Desde entonces siempre pienso en ella cada navidad . ¿ Dónde y cómo estarâ mi amiga Dorita? Se acordarâ de vez en cuando de aquellos felices días de navidad especialmente los doce días antes, y de los vestidos de damas de honor? Quien sabe !
@AFergusson

(prohibida su reproducció)


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